viernes, 29 de junio de 2018

I) LO REAL, NECESARIO Y POSIBLE EN NUESTRAS AULAS...

Se ha insistido en la idea de la diversidad y la singularidad como un valor y no como un problema. Se ha destacado la idea de la responsabilidad que les cabe a los educadores para provocar el deseo de aprender y para repensar el vínculo con jóvenes y adolescentes refundando la mirada hacia ellos. Coincido con lo expresado por Roberto Carlo Vincenty, en cuanto a la relación existente entre el enseñar y aprender; y las particularidades que se dan en aulas heterogéneas; en consecuencia los docentes tenemos que aplicar estrategias didácticas significativas, a efectos de acompañar a los “jóvenes y adolescentes” en la construcción de conocimientos. Para propiciar cambio y mejoras en el aprendizaje, teniendo presente la visión de los jóvenes y adolescentes con quienes emprendemos el desafío de aprender año a año y con distintos grupos humanos considero entre otros aspectos desmotivadores, el de la institucionalización de la enseñanza con información escasa, ordenada y estructurada por padrones fragmentados y clasificados, según la opinión de Marshall Mcluhan (1967); lo que ha sido superado por el uso que los estudiantes hacen de la tecnología para buscar información. Por ello las Wikis, blogs, podcasts, herramientas con las cuales se puede construir conocimiento sobre todo en aulas con diversidades marcadas, hacen posible el conocimiento con ritmos y habilidades diferentes, como lo expresara Anijovich (2004).Quien sugiere, además de lo antedicho tener presente al planificar las clases: el uso de los espacios educativos (innovar los lugares de realización de las actividades), la organización del trabajo con diferentes formas de abordaje y las consignas que se ofrecen, lo que implicaría tareas significativas para los jóvenes, y se logrará si estas focalizan los aspectos fundamentales a aprender, requiere análisis de situación o resolución de problemas, que haga relacionar conocimientos, relevante para el alumno, en un contexto concreto tomado de la realidad, que les permita elegir y tomar decisiones, pluralidad de respuestas correctas, llevar a cabo distintos productos finales, promover la participación activa de los alumnos. Asimismo, destaco como otro aspecto que podría considerarse como desmotivador, y parafraseando a Debora Kantor, quien en el texto “Variaciones para educar jóvenes y adolescentes” refiere que: “…El plural (adolescencias y juventudes) viene a denunciar que no hay expresión singular capaz de albergar a semejante desigualdad. Las diferencias aluden a la diversidad cultural, a la magnitud de la injusticia y a la profundidad de sus marcas. Pensar la educación de las nuevas adolescencia y juventudes implica pensar nuevos adultos…”. Esto invita a teorizar lo que en las prácticas educativas nos ocurre, cuando nos encontramos en aulas heterogéneas y numerosas, y como logramos llegar a esa diversidad de “adolescentes y jóvenes” acortando la brecha entre quien enseña y aprende, para que se sientan cómodos/das y que logren construir el conocimiento, en el marco de las nuevas situaciones, formas y recursos mediante la comunicación y reposicionamiento de cada uno, las normas vigentes y los canales de información; personalmente creo entonces que podríamos hablar como expresión singular de “aprendices” como comprensiva de jóvenes y adolescentes. Y aquí es donde el docente cumple un rol importante, como modelo “La asimetría que permite educar” en el pensamiento crítico y confrontar para transformar, en el convencimiento que la participación de los aprendices no va en desmedro de la presencia ni autoridad adulta. SEGUIDAMENTE SUGIERO VISUALICEN ALGUNAS PRÁCTICAS EDUCATIVAS LLEVADAS A CABO POR DOCENTES INNOVADORES!!! NOS SEGUIMOS LEYENDO

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