Participando del planteo de
Paenza, considero que las “teorías”
que debemos enseñar en la escuela pueden ser planteadas desde una realidad más
próxima al alumno, que permita que éste pueda darle sentido y que fomente el
desarrollo de habilidades superiores del pensamiento; en síntesis plantear la enseñanza desde una realidad próxima al alumno;
asimismo considero, lo que para Coll, C; Pozo, J. I y otros (1998) toman como
aprendizaje significativo (…) al “proceso en el que lo que aprendemos es
producto de la información nueva interpretada a la luz de lo que ya sabemos. No
basta con reproducir la información nueva, también hay que asimilarlo e
integrarlo a nuestros conocimientos anteriores. (…) ; es decir identificar los conocimientos previos que los jóvenes tienen
para sobre ellos andamiar lo nuevo, de esta manera vayan construyendo la
red de conocimientos.
De estas dos preposiciones podemos deducir que si el diálogo
de exposición lo organizamos relacionando conceptos y procesos cognitivos de
los jóvenes, construirán el conocimiento.
Para ello juega un papel estratégico no la creación de preguntas en sí, sino la
creación de respuestas que ellos logren.
Las preguntas son los andariveles para que
los jóvenes sientan la curiosidad por los nuevos conocimientos. Aquí nuevamente entran en escena, al planificar la
exposición los tipos de diálogos que utilizaremos, el de indagación, enseñanza y debate.
Tal como lo recomienda Anijovich al exponer, hacerlo con preguntas
que incluyan pocas ideas claras, que den ejemplos, que induzcan a la
aplicación, etc.
AUTORA:
PATRICIA LAURA BOSIO FERRER
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